martes, 29 de marzo de 2016

Nombre del libro: Los ojos del perro siberiano.
Autor: Antonio Santa Ana.

Después de la muerte de Ezequiel se convirtieron en una familia fantasma, pasaban por la casa sin verse, sin hablar.  Poco a poco todo fue volviendo a la normalidad, El hermano menor de Ezequiel siguió estudiando se va a la universidad en estado unidos, quizás no regrese.
Antes de morir Ezequiel tenía momentos de lucidez y momentos de delirio.
“Estaba durmiendo cuando llegue a la habitación, la abuela aprovecho mi arribo para ir a tomar un café. Me senté al lado de la cama y le tome la mano, mientras se la acariciaba se despertó. -¿sabes? Yo te enseñe a caminar – sí, lo sé. – Vaya paradoja, yo te acompaño en tus primeros pasos, y vos me acompañas en los últimos…”  luego de un rato más de conversar cerro lo ojos y jamás los volvió a abrir.
“Hay una cosa que admire de Ezequiel. A pesar de todo nunca perdió el entusiasmo, ni la alegría. Nunca se entregó. – Ninguna enfermedad te enseña a morir. Te enseñan a vivir. A amar la vida con toda la fuerza que tengas. A mí el SIDA no me quita me da ganas de vivir.”
“Le debo a Ezequiel haberme enseñado que la vida no es más que eso: Asomar la cabeza, para ver qué pasa afuera, aunque haya tormenta y una Suite de Bach”


Mi Opinión: estas últimas son pensamientos que nos enseñan muchísimas cosas y en mi opinión nos hacen reflexionar y pensar que quizás hay cosas que debemos valorar y no lo hacemos, fue una gran historia un gran libro, reí y hasta llore, me encanto y yo lo volvería  a leer. Ademas como ya dije en anteriores publicaciones tiene un gran significado y a mi personalmente me dejo una gran enseñanza. 

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